Alex_SosaHace unos 3 años, el 17 de septiembre del 2008, los chilenos  elegían a Salvador Allende como el chileno  más Grande de nuestra  Historia. Todo un proceso farandulezco que podríamos  desentrañar en él muchas cosas en el orden sociopolítico  y de la manipulación de la historia , de la verdadera memoria de nuestro país, ya que fueron eliminados un sinnúmero  de personajes  con muchos y justos méritos para aspirar a tal distinción de la votación popular. Bueno lo

interesante del desenlace de esta votación es  que la final estuvo protagonizada además de nuestro Compañero Presidente Salvador Allende por el capitán de la Marina Arturo Prat Chacón y que realmente perdió por un estrecho margen. Yo aseguro , independientemente de cualquier otro análisis del hecho, que nuevamente el Capitán Arturo Prat se enfrentó a un Gigante, a un Gran Hombre de nuestra Patria y a pesar de su derrota  , se yergue también como un gran chileno, un héroe popular, que con su muerte dio decisivas motivaciones al pueblo chileno, llenándolo de un feroz patriotismo, para vencer y salir triunfante en esa fratricida Guerra del Pacifico y digo fratricida ya que el pueblo chileno, peruano y boliviano, involucrados en ella, a fin de cuentas tenían y sufrían los mismos males  sociales y económicos y el único que salió triunfante fue el Imperialismo Ingles, sus ricos empresarios dueños de la principal riqueza de Chile, el salitre, y la alta burguesía chilena.

Así y todo, yo como iquiqueño, he admirado y es una figura muy querida para  mi el Capitán Arturo Prat Chacón, mi infancia y adolescencia está llena de sube y baja, a pie, en bicicleta o en micro, por las calles Uribe, Sargento Aldea , Arturo Fernández, Riquelme, Latorre, Zegers, Esmeralda, Wilson, Serrano, paseando y cruzando la Plaza Prat, la Plaza Condell,  calles, plazas y avenidas que rememoran a los  héroes de aquella epopeya  singular ocurrida en la Rada de Iquique,  hace 132 años, un 21 de mayo de 1879. Y por supuesto visitando la Boya, que señala el lugar donde se hundiera tan insigne nave. El combate Naval de Iquique fue realmente un singular combate, único,  matizado por circunstancias imprevisibles, en que un grupo de marinos, despreciados, podría decirse por su juventud, por su inexperiencia,  en la decisión de sus superiores para participar en el plan mayor, para el golpe decisivo, emergieron sin dudas como grandes héroes cuyo  ejemplo es recordado sinceramente  por aquellos que conocen bien la historia  de cómo fue  tal gesta. Debemos recordar que  los puertos de Arica, Iquique  eran peruanos, así como el de Antofagasta boliviano. Chile declara la guerra al Perú y a Bolivia el sábado 5 de abril de 1879 y ese mismo día la escuadra chilena, al mando del Contralmirante William Rebolledo, inicia el bloqueo del puerto de Iquique, como una fase preliminar para llegar al puerto de Callao y bloquearlo, así tener mayor libertad para enfrentar a la escuadra peruana. La escuadra chilena zarpó desde Iquique el viernes 16 de mayo en una expedición al Callao con todos los buques disponibles dejando el bloqueo de Iquique a cargo de los buques más antiguos de la escuadra chilena la corbeta Esmeralda al mando de Arturo Prat, la goleta Covadonga, al mando de Carlos Condell y el transporte Lamar. Debido a su mayor antigüedad, Arturo Prat quedó como jefe del bloqueo.

Al mismo tiempo que la escuadra chilena partía para El Callao, los baluartes de la escuadra peruana, el Monitor Huáscar y la fragata Independencia se echaban al mar rumbo a Arica. Cosas del destino fue que en alta mar no se encontraran y se cruzaron en algún momento. La escuadra chilena llega al Callao y no encuentra sus objetivos en ella,  por su parte la escuadra peruana en Arica se entera que la escuadra chilena, la mayor y mejor parte,  había abandonado Iquique rumbo al norte, sin muchas demoras decide enrumbar a Iquique para romper el bloqueo a sabiendas que sólo habían dos pequeñas naves  y de allí seguir a Antofagasta y así aventajar al ejercito chileno en  esta Guerra. Así las cosas, al amanecer de aquel 21 de mayo de 1879, cerca de las 8 de la mañana, desde la costa de Iquique se divisan dos  humaredas negras en el horizonte, los vigías de la Covadonga se percatan de la presencia del enemigo y de la magnitud del desafío,  el Capitán Condell  da la alarma y se toman las primeras medidas al toque del clarín de zafarrancho, se arrima a la Esmeralda, y recibe las primeras órdenes del Capitán Prat, “mantenerse a poco fondo, reforzar las cargas, disparar proyectiles de acero”.

Aquí, hay que recordar las consignas o arengas de cada bando, para valorar la dimensión de la batalla que se aproximaba:

El comandante Grau arengó a su tripulación:

"Tripulantes del Huáscar: Estamos a la vista de Iquique. Allí no solo están nuestros afligidos compatriotas de Tarapacá. Allí está el enemigo de la patria todavía impune. Ha llegado la hora de castigarlo. Espero que lo sabréis hacer cosechando nuevos laureles y nuevas glorias dignas de brillar al lado de Junín, Ayacucho, Abtao y el 2 de Mayo. ¡Viva el Perú!"

Por su parte el capitán Prat ordenó izar las señales: "reforzar las cargas", "venir al habla" y "seguir mis aguas" y a continuación arengó a su tripulación con las siguientes palabras:

"¡Muchachos!: La contienda es desigual, pero ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber ¡Viva Chile!".

La Esmeralda se acerca a la costa y se pone de frente a Iquique en medio de la bahía, pero se pone a merced de dos frente de tiros, del Huáscar y de las tropas peruanas  acantonadas en la costa, pero así se protege  mas de la artillería del Huáscar, temeroso de dañar a las tropas peruanas de la costa, las tropas peruanas en tierra producen mas daños que el Huáscar.  La impericia de los inexpertos artilleros del Huáscar desaniman y desesperan al Capitán  peruano Miguel Grau, y decide, aproximadamente a las 11.40 de la mañana, embestir con su espolón a la Esmeralda,  después de asegurarse de que no habían torpedos, minas, alrededor de La Esmeralda, que era su temor  y caer en una trampa; pero en realidad no había tales proyectiles. Al primer espolonazo, Prat salta al abordaje pero sólo lo acompaña en el empeño el Sargento Aldea, ambos mueren en el intento de llegar a la cabina de mando del Monitor, el teniente Uribe queda al mando de la Esmeralda, sigue el ejemplo de Prat y al segundo espolonazo aborda el Huáscar junto a doce  marineros, lamentablemente fueron cayendo uno a uno., al tercer espolonazo ya definitivo la Esmeralda se hunde, desaparece  bajo las aguas de Iquique, la bandera chilena  fue lo ultimo que cubrió el océano, la Esmeralda y sus tripulantes  alcanzan la Gloria , no cesó el toque del clarín llamando a zafarrancho, el corneta Gaspar Cabrales, niño de 13 años, es impactado por un cañonazo ya en el final del combate. Solo sobrevivieron 59 marinos de los 200 que contaba la Esmeralda. La acción de Prat y sus hombres  tuvo gran impacto en la población peruana y chilena, y en otras latitudes del mundo. El propio Almirante Miguel Grau  recogió la espada y los efectos personales de Arturo Prat y los envió a la viuda Carmela Carvajal, junto a una carta, que entre otras cosas decía: “fue victima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su patria”.

Es interesante tener en cuenta también las características de las naves en cuestión.
La Esmeralda era una corbeta de madera de 850 toneladas de desplazamiento construida en 1855. Su armamento estaba compuesto por 12 cañones de 40 libras. Su sistema de propulsión era mixto, máquina a vapor y vela. Al momento de entrar en combate sus máquinas estaban en mal estado de mantenimiento y sólo eran capaces de propulsar el buque a una velocidad de 4 nudos, los que se redujeron a 2 nudos al estallar sus calderas.

El Monitor Huáscar, es un buque blindado de 1.745 toneladas de desplazamiento  construido en 1865. Cuenta con un blindaje de 4,5 pulgadas de espesor y su armamento principal estaba constituido, en esa época, por 2 cañones de avancarga Armstrong de 300 libras ubicados en una torre giratoria blindada, además de 2 cañones de a 40 , uno de 12 por y una ametralladora Gatling de 0,44 pulgadas. Su sistema de propulsión era también mixto, máquina a vapor y vela siendo capaz de alcanzar una velocidad máxima, el día del combate, de 10,5 nudos.

Indudablemente vemos que fue una  batalla desigual, con fuerzas extremadamente desequilibradas en recursos materiales, a favor de la escuadra peruana, pero no en heroísmo, sacrificio y de amor a la patria por parte de los chilenos, fue una batalla titánica, émula de la protagonizada por David y Goliat, igualmente fue el desempeño de la Covadonga con la Independencia,  ésta se rindió ante la audaz estrategia de la pequeña nave chilena al hacer encallar la nave peruana en su desespero por embestirla  en los abundantes arrecifes costeños de Punta Gruesa. La Covadonga, con su capitán Condell,  al avistar al Huáscar que venia en su busca enrumbó a Antofagasta.  Se recoge testimonios de la época, que realmente  la escuadra peruana, el pueblo peruano de Iquique, no tuvo muchos motivos para celebrar la victoria ante la heroicidad de los chlenos  y mas de algunos evaluó la situación y valoró  la clase de hombres con los que tenia que luchar.

Dr. Alex Soza Orellana
Iquiqueño

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