A_CapoteConmovedora historia de Buddy recordando sus navidades pasadas

Una mañana de últimos de noviembre. Un amanecer de invierno, hace más de veinte años. La cocina de una vieja casa espaciosa en una aldea. Constituye su rasgo principal una gran estufa negra; pero hay también una gran mesa redonda y una chimenea con dos mecedoras colocadas ante ella. Aquel día comenzaba en la chimenea el rugido invernal.

Una mujer de pelo corto y canoso está de pie ante la ventana de la cocina. Lleva zapatos de tenis y un informe suéter gris sobre un vestido de algodón veraniego. Es pequeña y vivaracha como una gallinita de bantam; pero, debido a una larga enfermedad de la infancia, sus hombros son lastimosamente gibosos. Su rostro es singular..., parecido al de Lincoln, así de áspero, curtido por el sol y el viento; pero también es delicado, de fino trazo, y sus ojos son tímidos, color de cereza.

-¡Oh, madre mía! -exclama, empañando el vidrio de las ventanas con su aliento-. ¡Llegó el tiempo de los pasteles de fruta!

La persona a quien habla soy yo. Tengo siete años; ella, sesenta y pico. Somos primos, muy distantes, y hemos vivido juntos..., bueno, desde que yo puedo recordar. Viven en la casa otras personas, parientes; y aunque tienen poder sobre nosotros, y con frecuencia nos hacen llorar, en general no advertimos mucho su existencia.
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DESAYUNO EN TIFFANY'S

(novela corta)
fragmento
Truman Capote

Holly Goligthly pensaba que era dueña del mundo, hasta
que llegó el día en que debió aprender una gran verdad
de la vida: ella no era dueña ni de su propio corazón

Regresar a los lugares donde he vivido, las casas y su vecindad, me atrae de forma irresistible siempre. Por ejemplo, una casa de piedra arenisca de la calle Sesenta y tantos. Este, donde en la época del principio de la guerra, tuve mi primer apartamento en Nueva York. Consistía en una sola habitación lleno de muebles de desván, un sofá y confortables sillones tapizados con aquel terciopelo tan particular, rojo, que raspa y te hace recordar inmediatamente los días calurosos en un tren. Por todos los rincones, hasta en el baño, había fotografías de ruinas romanas que el tiempo había vuelto parduscas. Una sola ventana, y daba a la escalera de incendios. A pesar de todo, mi espíritu se regocijaba siempre que sentía en mi bolsillo la llave de aquel apartamento; cierto, era lóbrego, pero no dejaba de ser mi casa, la primera, y allí estaban mis libros y los jarros llenos de lapiceros romos, esperando que alguien los afilara; en mi opinión, todo cuanto necesitaba para convertirme en el escritor que deseaba ser.

En aquellos días nunca se me habría ocurrido escribir sobre Holy Golightly, y es muy probable que tampoco se me hubiera ocurrido ahora, a no ser por una conversación que tuve con Joe Ball, la cual avivó su recuerdo.

Holly Golightly había sido inquilina de la vieja casa de piedra arenisca; ocupaba el apartamento debajo del mío. En cuanto a Joe bell, era dueño de un bar en la esquina de Lexinton Avenue, y aún hoy lo es. Tanto Holly Golightly como yo solíamos ir al bar seis o siete veces al día, no era para beber, o por lo menos no siempre, sino para telefonear: durante la guerra, obtener un teléfono privado era bastante difícil. Por otra parte, Joe Bell era un tipo muy servicial para tomar recados, cosa que, en él caso de Holly, no era una menudencia, pues los recibía en considerables cantidades.

Claro que de eso hace ya mucho tiempo, y yo no había vuelto a ver a Joe Bell hasta la semana pasada desde hacía varios años. Habíamos mantenido contacto intermitentes: cada vez que yo pasaba por allí cerca, me metía en su bar a tomar una copa; pero, en realidad, nunca habíamos sido grandes amigos, lo único que verdaderamente nos unía era nuestra común amistad con Holly Golightly. Joe Bell no tiene un carácter muy fácil, él mismo lo reconoce; dice que el motivo es porque está soltero y, además, padece del estómago. Cualquiera que lo conozca dirá, en efecto, que es un hombre poco tratable. Es del todo imposible mantener una conversación con él si no se comparten sus aficiones, entre las que figura Holly. Otras son: el hockey sobre hielo, los perros Weimaraner, El domingo de Gal (cierta emisión radiofónica patrocinada por una marca de jabones que escuchaba desde hacía quince años), y Gilbert y Sullivan; con uno de estos dos, no recuerdo cual, pretende estar emparentado.

Así es que, cuando al atardecer del pasado martes sonó el teléfono y oí:
-Soy Joe bell -supe que debía tratarse de Holly Golightly.
No lo especificó, pues solo dijo:

-¿Puede usted pasarse por aquí? Es importante.
Y su voz de rana croaba excitada.

Somero análisis de los cuentos de Truman Capote.
por:Rolando Sifuentes

Truman Capote, (1924-1984) Estados Unidos, fue un niño precoz para las letras. A los 10 años ganó un concurso de cuentos (escritos por niños). Capote incursionó en novelas, cuentos, ensayo, teatro y también en cine. Sus obras más famosas son la novela corta Desayuno en Tiffany's publicada en 1958, y A sangre Fría, una novela periodística que fue primero publicada en entregas seriadas por la revista The new Yorker en 1965, y al año siguiente salió en forma de libro . Esta última novela le dio renombre internacional, pero Desayuno en Tiffany's es su mejor creación, él mismo dijo en una oportunidad que su personaje preferido era Holly Golighthly.
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Recuerdo Navideño

Análisis del cuento "Recuerdo Navideño"
Cantidad de palabras: 5,200

Formato: Contado en primera persona, tiempo pasado.

Este es uno de los cuentos más celebrados de Truman Capote. La sensibilidad con que toca a su personaje principal, conmueve a su audiencia sin abusar del sentimentalismo. Aquí también, como en otros cuentos, Capote introduce personajes fuera de lo común, que no son simples excéntricos. Estos personajes en inglés son conocidos como, "offbeat characters".
La historia es narrada por un Buddy adulto. Buddy (que no es su verdadero nombre y que en inglés quiere decir compañero), es un personaje de menor rango. La viejita con alma de joven, que está sin bautizar por el autor, es el personaje principal, y Buddy la llama "mi amiga" en toda la obra. La perrita de la casa tiene su nombre: Weenie, y el indio, un personaje "offbeat", también tiene nombre: Jejé Jones. Todos los demás familiares que viven en la casa, carecen de nombres, y están difuminados para quitarles importancia, apenas son delineados como un grupo humano que sólo sirven para dar ambiente a la casa. La historia es netamente de la amiga del narrador. Weenie tiene cierta importancia en la obra, pero no está antropomorfizada, siempre es una perra, pero es tratada como una persona, inclusive tiene su regalo de navidad y que la amiga de Buddy lo coloca en el árbol de navidad junto con los demás regalos.

La obra está construida sobre eventos que suceden en torno a la amiga de Buddy tal como el narrador la ve y la siente. Estos eventos poco a poco van elevando el edificio dramático, tal como Capote sabe hacerlo hasta llegar a la cúspide. La cúspide para Capote es conseguir que el lector sienta algún tipo de emoción. En este caso, al terminar de leer el cuento, sentimos pena y admiración por el personaje viejo, no por el narrador. Ella se gana la simpatía del lector por su valor para soportar toda una vida recluida en una casa, segregada por sus familiares y la sociedad por no ser normal. Ella, sin embargo, tiene coraje y corazón noble para no quejarse de su suerte, se aferra a pequeños amigos y a Weenie. Se supone que de niña no tuvo un normal desarrollo en su vida afectiva y no pasó a la adultez como otras personas normales y quemó su etapa de adolescente, que es la parte más importante de la persona en proceso de socializarse. Ella siempre es una niña. Su mayor satisfacción es regalar en navidad sus ricos pasteles a 30 personas, muchas de las cuales apenas conoce.
Capote emplea este mismo esquema dramático para construir la novela corta Desayuno en Tiffany's. En ambos casos el autor sabe dosificar el final tan emotivo para no producir un anti-clímax con el narrador, especialmente en Desayuno donde Capote nos lleva hasta la cima del Himalaya.
Según parece, este cuento es autobiográfico, pues Capote de niño vivió en muchas casas de familiares. Su madre Lilly Mae lo tuvo a los 17 años y decidió divorciarse cuando Truman sólo tenía 4 años, para ir a estudiar en Nueva York. Eso está también en otro de sus cuentos (Una Navidad), en los que el autor rememora su niñez.
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Desayuno en Tiffany's
Análisis de novela corta "Desayuno en Tiffany's"
Cantidad de palabras: 28,500
Formato: Contado en primera persona, tiempo pasado.

En esta novela corta conocemos a un personaje inolvidable: Holly Goligthly, la verdadera obra maestra de Truman Capote. A Holly no la podemos catalogar como a uno más de sus excéntricos personajes que Capote pinta en sus obras. Ella es algo más que eso. Holly había mudado de un medio pobre y rural del sur de Estados Unidos al corazón de Nueva York. Su nombre Lulamae de campesina lo cambió a Holly (que viene de Holliday: día festivo) y se comporta como una chica mundana que se mueve en el ambiente del jet set. Ella siempre tiene la pretensión de ir a la joyería Tiffany de la Quinta Avenida, lugar emblemático de la clase media pudiente de Estados Unidos. Aunque ella apenas puede tomarse un te allí, pero eso le basta para matar sus penas y superar sus mini crisis (a esos momentos ella le llama sus horas negras). Hasta cierto punto ella está alienada por el medio artificial en que se desenvuelve

La novela está escrita en primera persona. El narrador, un escritor novel de quien no conocemos su nombre verdadero (Holly lo llama Fred por que le hace recordar a su hermano que tiene el mismo nombre), viene a ser un personaje menor. No tenemos aquí una fuerte trama sino que, como en la mayoría de cuentos de Capote, el drama se basa en la caracterización de personajes. Capote era gran conocedor de las profundidades de la mente y alma humana. En este caso, las malas acciones o equivocaciones de Holly, la conducen a una situación extrema, en la que el ser humano ya casi no puede soportar.

Holly nos es presentada como una chica alegre, graciosa y desprovista de malicia y malos instintos, pareciera que ella abusara de los hombres que la aman, pero en el fondo ello no es así. Holly se siente como un gato cuando le pasan la mano por el lomo. Es tan simpática que el narrador dice que la ama, la ama con un amor puro, exento de sensualismo; lo mismo sucede con el barman Joe Bell y muchos de los que la siguen. Hay que aclarar que ella tiene mala reputación, pues a su departamento entran y salen hombres y ella vive de ellos en parte.

Holly vive confiada en sí misma. Desde muchacha aprendió a defenderse por sí sola, y siempre salió bien librada de todos los peligros que una chica de su clase va encontrando en el camino. Pero ella no contaba con que los sentimientos a veces lo traicionan a uno, es recién en ese momento que nos damos cuenta que no las teníamos todas consigo mismo.

El mundo se le viene encima cuando se descubre que era la cómplice de un mafioso (sin ella saberlo), y luego pierde al hijo, pierde al novio que la llevaría a Brasil, y a todas las amistades, (excepto al narrador, aspirante a escritor, a Joe Bell, el barman y a su gato, "Sin Nombre" ), es cuando acaba toda su alegría. Se le presenta el mundo tal como es, frío e interesado, sin oropeles.

A Sinnombre ella lo recogió de la calle y dice que no le quiere poner un nombre por que considera que no se pertenecen uno al otro. Ella hace un paralelo entre la vida de un gato callejero y su propia vida: siempre dice que se irá en cualquier momento y que, llegado ese momento, lo dejará en algún lugar de la calle, pues, ese es su verdadero mundo, siendo así ¿Para qué ponerle nombre? y lo llama "Sin Nombre".

Cuando ella, después de su fracaso, se está yendo (como siempre lo había soñado) en un taxi al aeropuerto, acompañada del narrador, portando un ligero equipaje y al gato, a las pocas cuadras sufre un repentino ataque de angustia, pero esta vez es más fuerte de las que solía tener. Por primera vez siente la verdadera soledad, y ese temor que lo asalta a uno al sentir que ya no puede asirse a nadie (más antes, ella había recibido la noticia que su hermano Alfredo, único familiar directo, había caído en acción), cuando se aleja de lo que es realmente querido para ir hacia un futuro incierto.

Ella, a sus diecinueve años, no sabía que el ser humano no sólo está hecho de carne y hueso, no sólo de una inteligencia que lo hace racional, sino que también está hecho de sentimientos y es dominado por emociones. Ella no sabía que la acumulación de tanta emoción negativa, puede conducir a la persona a un shock emocional.

Eso sucede con ella y entra en crisis. La crisis solo tiene dos vertientes: baja la intensidad y se salva el paciente o sube la presión y muere. En ese proceso hay un momento negro que es cuando la persona llega a lo máximo y ya no puede subir más, es plano y debe tomar una determinación para acabar con la angustia y empezar a bajar o morir en el intento. Es en ese momento cuando ella hace detener el auto, baja y bota al gato (piensa que no lo necesita), pero cuando reemprenden la marcha, a las pocas cuadras ella reacciona, se da cuenta que estubo equivocada: su cerebro le había dicho que bote al gato, pero luego su corazón le indica lo contrario: ella lo quiere porque es su mejor compañero y decide volver por él. Este punto es el clímax de la obra.

Ella no lo encuentra y debe irse sola. No llora porque se ha fortalecido. Sabe que la comedia terminó y que está derrotada. En ese momento, antes de volver a subir al coche para reemprender la marcha al aeropuerto, tiene el momento más lúcido de su vida y dice al narrador muy dolida: "¡Oh, Dios mío; Jesucristo! Nos pertenecíamos. Era mío (el gato)." El narrador trata de consolarla y ella agrega: "Estoy muy asustada, Buster. Sí, por fin. Porque podría haber continuado así siempre. No saber lo que es tuyo hasta que lo has tirado. Las horas negras no son nada. Esto, sin embargo: tengo la boca tan seca que no podría escupir, aunque dependiera la vida de ello."

Y ahí nomás el autor da por terminada las escenas directas con Holly porque la obra ya casi está lindando con el melodrama.

Lo que sigue ya son puras explicaciones para cerrar la línea narrativa iniciada por el narrador. Semanas después de la partida de Holly al Brasil, el narrador encuentra al gato bien instalado en una cómoda casa y se alegra. El hace un paralelo entre Holly y el gato: ambos, seres salvajes que buscan un hogar. El gato lo halló, y espera que Holly también halle el suyo en un lugar del mundo donde se estableciera.

Esta novela corta tiene dos momentos bien marcados con respecto a la protagonista: en la primera hay jolgorio y el tono es de comedia hasta la visita de la policía a Holly. Luego viene la parte triste. Es el descubrimiento por parte de la protagonista, de todas las falsedades de la vida, que son muchas, y pocas las cosas valiosas que tenemos cerca y a veces no las reconocemos y las perdemos. El final de la obra está al comienzo.

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